Presentar relojes con muchas funciones

Como cada año durante las últimas dos décadas, los relojeros se han visto atrapados en el acto de la creatividad desenfrenada. Estas piezas, que a menudo son confidenciales, merecen ser destacadas.
En un mundo en el que la comunicación es esencial para seducir, las marcas de relojes más destacadas tienen la obligación de llamar la atención para que su nombre vuelva a aparecer en los medios de comunicación.

Así pues, además de la publicidad tradicional, muchos aprovechan la capacidad de sus relojeros para ofrecer instrumentos que, aunque no se fabriquen en grandes cantidades, dan una idea de su ambición de reinventarse a sí mismos.

Estos relojes excepcionales, conocidos como “piezas parlantes” en el comercio, hacen que los consumidores se sientan más cómodos en sus elecciones, sobre todo porque el efecto se refleja inconscientemente en su percepción de un modelo más sencillo de la colección. En estas condiciones, las empresas que desean mantener esta magia trabajan en tres grandes líneas de comunicación.

Presentar relojes con muchas funciones

Las grandes casas institucionales tienen desde hace mucho tiempo el hábito de presentar relojes con muchas funciones, a menudo llamadas complicaciones, en sus cumpleaños. Para la ocasión, los relojeros compiten entre sí miniaturizando los componentes para introducir tantos relojeros como sea posible en sus estuches.

El objetivo de la maniobra: tener el reloj más complicado del mundo en su categoría. El enfoque puede parecer un poco fuera de lugar con la realidad del mercado, pero el efecto producido en términos de notoriedad demuestra que los aficionados todavía reaccionan a estímulos muy simples. Así pues, para complacerlos y hacerles hablar de sí mismos, las entidades especializadas en el ejercicio se comprometen en la lucha con la única ambición de poder anunciar hábilmente haber logrado alcanzar la referencia más complicada del mundo hasta que otra marca logra superarlos.

A finales del año pasado, por ejemplo, Patek Philippe, considerado campeón de las recopilaciones de complicaciones, presentó el Gran Maestro Chime, un reloj de pulsera reversible (ref. 5175) con veinte complicaciones en una serie de pergaminos limitados y grabados. Impresionantemente compleja, esta pieza permitió a la marca recordar cuánta experiencia tenía en el campo de los relojes de complicación.

Esta presentación sin duda impulsó a otros fabricantes que aspiraban al “boxeo” en la misma categoría. En septiembre, Vacheron Constantin, para su 260 aniversario, presentó un reloj de bolsillo anunciado como el más complicado del mundo.

Este desafío recuerda al que lanzaron los magnates norteamericanos Graves y Packard en la década de 1920 para obtener el reloj más extraordinario del mundo. Pero, según el propio fabricante, fue un poderoso patrocinador quien quiso este reloj de bolsillo. Sospechamos que su objetivo es dejar huella en la historia de la relojería. De hecho, esta creación, que tardó ocho años en desarrollarse, servirá como referencia para las generaciones futuras en términos de progreso relojero.

Un resultado impresionante

Se necesitan hitos, y es un hito en la misma línea que el Royal Oak Concept de Audemars Piguet, presentado en enero en el Salón Internacional de la Alta Relojería. Este diminuto modelo de repetidor en titanio ofreció una sonoridad sin precedentes hasta el día de hoy, probablemente obtenida gracias a la presencia de una membrana adicional y un trabajo acústico que permitió aislar los armónicos esenciales. El objeto, que a muchos coleccionistas les hubiera gustado comprar, sigue siendo hasta el día de hoy un objeto de trabajo, pero una edición limitada bien podría ver la luz del día.

El repetidor de minutos Zeitwerk del fabricante sajón A. Lange & Söhne, que se fabricó en pequeñas series, también iba a ser una sensación. Aunque la bella mujer platinada no tuviera la misma voz, tiene que mostrar digitalmente la hora y los minutos, una forma de presentar el tiempo que pasa desde lo más original.

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